La Unión de Consumidores reclama igualdad de género en los disfraces de profesiones

Muchos consumidores ya se están preparando para la celebración de los carnavales con la compra de disfraces, maquillajes, etc. Desde la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana queremos advertir de la importancia de adquirir productos de calidad, en establecimientos especializados y de confianza, y de realizar una elección del disfraz responsable, evitando estereotipos sobre todo cuando los destinatarios son los menores.

En este sentido, la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana ha detectado en gran parte de las web de tiendas de disfraces, la utilización sexista de la imagen de la mujer, presentándola como objeto sexual con disfraces provocativos. Además, se abusa de los roles de género en muchos oficios y profesiones, especialmente en los disfraces de niños y niñas. En los disfraces de profesiones, los niños pueden disfrazarse de soldado, aviador, astronauta, piloto, boxeador.

En cambio para las niñas sólo están disponibles los disfraces de enfermera, majorette, animadora, azafata sin que exista la posibilidad por ejemplo del niño enfermero o la niña astronauta. Y en el caso, de que exista el disfraz de la profesión para ambos sexos, como el caso de policía, bombero, cocinero, la vestimenta femenina no se corresponde con el uniforme habitual y diario de esa profesión, estableciendo una diferencia por sexos en la vestimenta que no existe en la realidad.

En opinión de Vicente Inglada, Secretario de la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana, es necesario una mayor implicación de los fabricantes y distribuidores de los disfraces encaminada a una mayor igualdad de género, sobre todo teniendo en cuenta los destinatarios, ya que los estereotipos en los diseños de disfraces suponen un retroceso a una realidad social que ya ha superado las diferencias de vestimenta entre distintos géneros. Por lo tanto, ofrecer estos catálogos de disfraces no tiene sentido en la actualidad y supone una tergiversación de la sociedad actual.

El abanico de precios es amplio, de hecho podemos encontrar disfraces desde 7€ hasta los 999€, dependiendo del tipo de traje, calidad, y si el usuario es un niño pequeño o un adulto, aunque la mayoría de disfraces se sitúan entre 15€ y 30€. Otra cuestión a tener en cuenta es la información del precio, ya que el precio del disfraz no se corresponde con la imagen que ofrece, no incluye muchos de los complementos que aparecen en el conjunto de la imagen, y aunque lo indican habitualmente en la parte inferior de la página en letra pequeña, debería presentar la información con mayor claridad al consumidor para no inducir a error. En definitiva, el precio del producto debería corresponder con la vestimenta y complementos que aparecen en la imagen del disfraz que se ofrece al consumidor, sin perjuicio de que exista un mayor detalle al seleccionar el disfraz elegido.

Hay que recordar que los disfraces para menores de 14 años se consideran juguetes y, entre otras cuestiones, deben tener la marca CE que garantice que los tejidos tienen una combustión lenta o advertir la existencia de piezas pequeñas o peligrosas que puedan ocasionar riesgo de asfixia. En los disfraces para adultos deben cumplir el etiquetado de las prendas textiles, indicando nombre, dirección y el NIF del fabricante, comerciante o importador, número de registro industrial en el caso de prendas fabricadas en España y composición del producto.

La Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana advierte a los ciudadanos que vayan a realizar estos días sus compras para Carnavales que tengan en cuenta una serie de recomendaciones:
– Los disfraces siempre deben cumplir el etiquetado de las prendas textiles, indicando nombre, dirección y el NIF del fabricante, comerciante o importador, número de registro industrial en el caso de prendas fabricadas en España y composición del producto.
– En el etiquetado de los disfraces para niños deberá figurar la marca CE, además de aportar información como: la edad recomendada, las advertencias de utilización y los datos de identificación del fabricante o responsable del producto. Así mismo, el etiquetado debe estar en español.
– En el caso de los complementos, hay que prestar especial atención a las máscaras. Éstas deben disponer de orificios suficientemente grandes para que garanticen la correcta ventilación, y evitar así la asfixia. En cuanto a las pelucas, debemos cuidar que estén elaboradas con materiales resistentes al fuego, como el nailon o el poliéster.
– Con el maquillaje se debe extremar la precaución, ante el riesgo de que estos productos no hayan sido sometidos a los controles dermatológicos adecuados, por lo que puedan producir alergias. Normalmente, su etiquetado no suele reflejar la composición y, en muchos casos, estas pinturas pueden contener plomo, una sustancia perjudicial para la piel y la salud.

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