Albal: ¿Una chimenea? No, una antena de telefonía móvil camuflada

Ha pasado desapercibida para muchos vecinos, pese a que lleva instalada ya bastantes meses. De eso se trataba. Hay empresas que se dedican a fabricar antenas de telefonía móvil camufladas para evitar el rechazo social a tenerlas junto a las viviendas, ya que, a tenor de lo publicado, parece que  todavía no está determinado taxativamente que no sean nocivas. En el caso de Albal, se trata de una antena camuflada en forma de chimenea que se halla en pleno centro urbano, en la Plaça Constitució, sobre la azotea de una finca de tan solo cuatro alturas.

La antena en cuestión pertenece oficialmente a la compañía Orange (France Telecom), a la que la comunidad de vecinos del inmueble le ha arrendado la terraza para varios años a cambio del pago de un alquiler. Los vecinos aseguran que antes de aceptar la propuesta de la empresa consultaron con el Ayuntamiento.

En este edificio ya hubo un estación base de telefonía móvil hace bastantes años, concretamente de Movistar, que fue retirada, junto con las de otras compañías, cuando Albal fue uno de los municipios que puso coto a la instalación arbitraria o ilegal de antenas en el casco urbano por parte de distintas empresas del sector.

Albal fue uno de los pioneros en aprobar, el 28 de noviembre de 2002, una ordenanza municipal para el control de la instalación y funcionamiento de las antenas de telefonía móvil, así como para la aplicación del principio de precaución propugnado por la Comunidad Europea. Sin embargo, esa ordenanza ni siquiera está hoy en la web del Ayuntamiento. Aunque varios de sus artículos fueron anulados en una sentencia en 2010, como consecuencia de una reclamación judicial, precisamente de la compañía Orange (France Telecom), mantenía todavía otros que podían aplicarse.

No obstante, la ordenanza sufrió otra modificación el 24 de septiembre de 2015, esta vez por parte del propio pleno del Ayuntamiento, que aprobó calificar de nulo “todo lo en ella dispuesto que se oponga a lo establecido en la Ley 9/2014, de 9 de mayo, General de Telecomunicaciones”, pese a que esta ley ha sido muy criticada, por ser muy permisiva para las empresas de telefonía móvil, e incluso ha sido recurrida por considerarse inconstitucional.

El gobierno municipal expuso en ese pleno únicamente cuestiones técnicas como justificación para la modificación de la ordenanza, sin referirse a otros aspectos. El alcalde de Albal, Ramón Marí, ha insistido en ello al indicar que, “frente a las quejas de los vecinos de falta de cobertura y el avance tecnológico en el tema de antenas repetidoras, cambiamos la ordenanza para facilitarlo”, aunque ha añadido que “las antenas creemos que ahora ya no son peligrosas”.

 

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