Quart de Poblet celebra su pimera Passejà como fiesta de interés turístico

Los vecinos y vecinas de Quart de Poblet se volcaron el sábado por la noche con su Passejà, la fiesta más representativa del municipio, que la celebra desde hace casi 300 años. El momento lo merecía, ya que se trataba de la primera tras el reconocimiento el pasado 12 de abril como Fiesta de Interés Turístico Provincial de la Comunidad Valenciana por parte de la Agencia Valenciana de Turismo. El conseller de Haciendo y Modelo Económico, Vicent Soler, participó en representación de la Generalitat. Realizó el trayecto acompañado de la alcaldesa, Carmen Martínez, y una nutrida representación de la corporación municipal.

La Passejà fue precedida de una acción de divulgación por parte del Ayuntamiento, organizador de la fiesta con la colaboración de la asociación Amics de la Passejà, con la instalación de una carpa en la que la concejala de Turismo, Maite Ibáñez, y representantes de Amics estuvieron invitando a participar en la fiesta y trasladando su significado a los vecinos y vecinas que se acercaron.

Tanto las “rodes de foc” como los espectáculos pirotécnicos y los castillos de fuegos artificiales preparados no defraudaron a los miles de quarteros y quarteras y personas venidas de fuera que se sumaron al festejo, en el que no faltan amantes de las fiestas vinculadas al fuego, como Amigos de la Pirotecnia.

La Passejà es una procesión votiva de la que se han encontrado referencias documentales en periódicos que se remontan, incluso, al siglo XIX, el más antiguo un ejemplar de La Unión Católica de 1880. Se celebra en la noche del 9 al 10 de junio (sale de la ermita de san Onofre a las 22.30 horas), y se caracteriza por varios elementos que la hacen  peculiar y seña de identidad propia de Quart de Poblet.

El primero es la figura de san Onofre, patrón del municipio, que es paseado por el pueblo. Su anda, denominada cariñosamente “la coveta”, está fechada en 1941 y su autor es el escultor valenciano Rafael Pérez Contel. Esta imagen es réplica de otra más antigua, probablemente del siglo XVII, destruida en la Guerra Civil.

En segundo lugar: la participación popular, representada por el Ayuntamiento y los vecinos y vecinas que acompañan al santo, detrás del anda, de manera informal y distendida.

La pólvora, con las ruedas de fuego que se realizan en determinados puntos del recorrido, y con la fila de coheters de la asociación Amics de la Passejà, que encienden luminarias y cohetes de salidas, sujetados con unas tenazas de madera, así como la música, tanto del grupo de tabal i dolçaina que abre la procesión como la banda que la cierra contribuyen a señalar el carácter festivo del acto. Hay una “roda” muy especial: la protagonizada por niños y niñas ganadores del concurso escolar Quart 2018 con el lema “Sant Onofre i la Passejà”.

El nacimiento de la Passejà se remonta a 1723. En medio de una terrible sequía, la noche del 9 de junio se registró en el municipio una granizada que aventuraba la pérdida definitiva de la cosecha. Sin embargo, en los campos, en lugar de piedra, cayó una lluvia beneficiosa que salvó el sustento de las familias de Quart. Los vecinos y vecinas interpretaron que su patrón, san Onofre, había escuchado sus súplicas e iniciaron la tradición de sacarlo en procesión, dando origen a la Passejà.

Se trata del acto central de las fiestas de san Onofre, que del 1 al 29 de junio ofrecen un completo programa en el que se unen tradición, divulgación, cultura y mucha pirotecnia.

Enlace a vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=m26-P3Wn9Bc&t=8s

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