Ruiz: “Con 17 años me metió en la cárcel una monja por ser gay, y me sacó de ella un cura con 18 años”

Entrevistamos a Antoni Ruiz en el mismo salón de Xirivella en el que, con 17 de años, un 4 de marzo de 1976, le contó a su madre que era homosexual. Le pedimos que nos cuente su Historia y lo hace sin tapujos.
“La educación de mi madre era la propia del Franquismo y no lo comprendió. Lo consultó con su hermana, su hermana le pidió ayuda a una monja y esa ayuda fue denunciarme ante la brigada criminal de la Policía”. Esa misma noche se lo llevaron a comisaría y tardó 3 meses en volver a casa, después de pasar por 3 prisiones distintas.
“Primero me llevaron al calabozo de la comisaría, supongo que para asustarme. Me pusieron en una silla y me preguntaron si conocía los sitios de ambiente gay, si sabía de más gente homosexual y yo no conté nada. Creo que de la misma frustración me empujaron e intentaron asustarme. Me llevaron por la noche en un coche camuflado para que yo identificara a más personas homosexuales. No lo hice y por eso me pasaron al juzgado”.
“En el juzgado me sacan esposado y el juez me recriminó mi homosexualidad. Me dijo que no estaba bien vista y me hicieron firmar un documento diciendo que me iban a mandar a un colegio. Pero de ahí fui a la cárcel de Valencia, donde estuve quince días. De Valencia a la cárcel de Carabanchel, donde paso una semana. Y después a la cárcel modelo de Badajoz”.
Antoni Ruiz estuvo 3 meses en prisión, lo mínimo que marcaba la ley. “Con 17 años me metió en la cárcel una monja y el día de mi cumpleaños, un sábado 5 de junio con 18 años, me sacó de ella un cura”.
Después de la cárcel vino el destierro. Tuvo que irse 1 año a 100 kilómetros de Xirivella, a Denia, y estando allí le llegó el archivo de la causa. Cuando regresó a Valencia para buscar trabajo se encontró con que la policía había estado en todos los sitios donde Antoni había trabajado indagando por su homosexualidad. Al no tener donde volver a trabajar, se vió obligado a ejercer la prostitución.
Antes, en uno de los calabozos, había sido violado por un gris. Le preguntamos si se ha vuelto a cruzar con este agente y nos contesta que no. “Tenía ya el pelo blanco y nunca me preocupé por saber su número de placa”.
Ésta es la Historia de Antoni Ruiz, presidente de la Asociación Ex-Presos Sociales de España, que denuncia el infierno sufrido por gays, lesbianas, transexuales y bisexuales durante el Franquismo.

¿En qué momento decides luchar por tu causa?
Pensaba que la Democracia había llegado a nuestro país. En 1995 yo estaba viviendo cerca de la Plaza de la Virgen de Valencia. Salí a la calle, había un control de la Policía y me pidieron el DNI.
No lo llevaba encima pero le dí el número. Lo comprobaron y un municipal dijo ‘ten cuidado con éste que es maricón’. Le pregunté por qué decía eso y me dijo que si quería saber algo más buscara un abogado.
Así lo hice. Empezamos a trabajar para comprobar si existía una base de datos con las opciones sexuales de cada uno. Y, evidentemente, existía. Reclamamos la destrucción de mi expediente y una copia, cosa que conseguimos en el año 2000.
Ya con el expediente en la mano empecé a preocuparme de mis otros compañeros. Tuve contacto con partidos políticos a todos los niveles, y vimos que en mi misma situación había entre 5.000 y 6.000 personas.
El 31 de diciembre de este año concluye el plazo para que las personas represaliadas por su condición sexual durante el Franquismo soliciten la indemnización. ¿Cuánta gente tiene derecho a estas ayudas?
Unas 125 personas aproximadamente. Cuando estábamos negociando con el Gobierno y con los grupos parlamentarios hicimos un presupuesto aproximado de las personas que podrían recibirlas. Se planteó como un fideicomiso. Una compañía de seguros lo hizo gratis. Al principio se entregaba una cantidad como indemnización inicial de 12.000 euros y después una pensión vitalicia de 800 euros mensuales.
Negociamos con todos los partidos políticos e hicieron lo que mejor saben hacer los políticos, que es mentir. La mayoría ya ha cobrado, eso sí. Incluida una lesbiana, que es la única mujer receptora de las ayudas.
Usted ha dicho que el peor enemigo de los homosexuales es la Iglesia, pero tiene puesta Radio María . ¿Lo mantiene?
(Ríe) Estaba buscando otra emisora de radio. En una guerra, un tanque, ¿qué mayor enemigo tiene? Otro Tanque. ¿Quién es nuestro mayor enemigo? La Iglesia. ¿Por qué? Porque está llena de homosexuales reprimidos que encima hacen la guerra a su propio colectivo.
¿La solución es siempre la Educación?
Por desgracia sí. Ahí está el señor Wert. Es fundamental inculcar desde pequeños el respeto a la diversidad y a los Derechos Humanos.
Usted ha dicho que nunca ha podido desarrollarse plenamente como persona a todos los niveles. Tener una vida completa. ¿Cómo se supera?
Pues no lo sé. Yo me he sentido realizado cuando emprendí esta batalla e iba viendo cómo iban cambiando las leyes, mi vida y la de mis compañeros; cómo se desarrollaba en la sociedad un respeto hacia quien tiene otra orientación sexual diferente.
Que aparezca en tu vida otra persona y tomar la decisión de compartirla con ella, también ayuda. Quizás sea esta la forma. Se puede dar en mi caso pero a otro igual no le sirve. Yo me he ocupado de mí y de todos mis compañeros. Buscando el resarcimiento para ellos, lo he encontrado también para mí.
¿Cuáles son los objetivos de la Asociación?
Luchamos por los Derechos Humanos y civiles de nuestro colectivo a nivel mundial. Si hay un problema, estamos pendiente de ellos. Si podemos hacer que cambie esa situación, pues lo hacemos. Si podemos ayudar a una persona a salir de los apuros, pues lo hacemos también… Luchamos por la memoria histórica.. en Argentina, en Colombia… Tenemos muchos objetivos.
¿Sus vecinos le preguntan?, ¿saben de su lucha?
Hombre, los vecinos me tienen como un ‘bicho rarillo’. No me suelen preguntar. Si me ven por la tele me lo comentan, pero nada más.
Si te cruzas al Alcalde de Xirivella por la calle, ¿Qué le dirías?
Que gobierne más mirando a los ciudadanos y no al ombligo del señor Cotino.
Le distéis el Premio Barrotes y Alambres de Espino, por no ayudaros en una Exposición Fotográfica que, finalmente, se canceló. ¿Vas a volverlo a intentar?
Sí. Pero me voy a esperar a que cambie el Gobierno municipal. La exposición no será en esta legislatura.

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