Arquitectas

Beatriz Solsona Lasso. Estudio Vinatea arquitectura/

Patrimonio transformado

Las mujeres han participado activamente en el mundo de la arquitectura a lo largo de la historia. Han aportado talento y empeño a pesar de que en multitud de ocasiones sus obras han sido injustamente atribuidas a sus colaboradores. En nuestras universidades casi la mitad de los estudiantes de arquitectura son mujeres que han seguido la estela de Julia Morgan (1872-1957), la primera arquitecta titulada en el mundo. Matilde Ucelay (1912-2008) fue la primera mujer arquitecta en España aunque no fue hasta 1945 cuando pudo firmar sus obras. En 2004 recibió el Premio Nacional de Arquitectura, a sus 92 años.

Los comienzos de la mujer en la arquitectura fueron un tanto complicados, a la mayoría de ellas se les relacionaba profesionalmente con un arquitecto reconocido para poder brillar, tal es el caso de Eileen Gray (1878-1976) con Frank Lloyd Wright y Lilly Reich (1885-1947) con Ludwig Mies Van der Rohe. Aunque más tarde obtuvieron el reconocimiento de la comunidad.

Algunas han servido de inspiración como Denise Scott Brown (1931), una de las más influyentes del siglo XX y defensora del papel de la mujer dentro de su disciplina. Escritora, profesora y urbanista, casada con el arquitecto Robert Venturi a quien se le otorgó el premio Pritzker a pesar de reconocer que la mitad de su obra era responsabilidad de su mujer. Años más tarde se les concedió a ambos la Medalla de Oro del AIA 2016 convirtiéndose en la segunda mujer de la Historia que gana este galardón. Algunas han sido auténticas heroínas, Charlotte Perriand (1903-1999) por ejemplo, fue la responsable del interiorismo de los edificios y viviendas de Le Corbusier. Desarrolló parte de su trayectoria en Japón, vivió exiliada en Vietnam y tras la Segunda Guerra Mundial, expandió su influencia sobre el diseño japonés tan apreciado actualmente. ¿A que da para escribir una novela?

He de reconocer que entre mis favoritas se encuentra el triangulo Aalto-Eames- Smithson. Siempre asociadas a sus respectivos maridos también arquitectos. A Aino Aalto, gracias a sus estudios también en carpintería le conocemos por sus creaciones a pequeña escala como los muebles de madera que configuran el estilo nórdico. Sus creaciones son pura inspiración, aún recuerdo la primera vez que vi las imágenes del Sanatorio de Paimio, ¡pura delicia!.

Ray Eames, aparte de arquitecta y directora de cine, es la responsable de crear el concepto de mueble moderno, como sus famosas sillas que no faltan en ningún catálogo de interiorismo.

Arquitectas que no siguen las reglas y siguen su propio criterio, así es como definiría a Lina Bo Bardi (1914-1992) quien carece de influencias que se puedan identificar por eso es que su obra es tan personal y única. Es icónica e independiente, abrió su propio estudio tras trabajar con el arquitecto Giò Ponti.

Y por fin hemos llegado a la primera mujer que ganó el premio Pritzker, el principal galardón de la arquitectura. Además de ganar numerosos concursos internacionales de especial relevancia en nuestro siglo. Ella es Zaha Hadid (1950-2016), angloiraquí y arquitecta deconstructivista.

Termino el recorrido citando a Carme Pigem (1962) Miembro de RCR Arquitectes y ganadores del Pritzker 2017, sus obras buscan un equilibrio entre paisaje y arquitectura. Y otras dos arquitectas nacionales, Carmen Pinós (1954) y Benedetta Tagliabue (1963), ambas fueron compañeras de Enric Miralles y actualmente dirigen sus propios estudios.

A todas ellas y cada una de las que no cito; ¡buen trabajo chicas!.

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