Patrimonio transformado: La arquitectura y los eventos

JAIME ALCAYDE. Arquitecto.

Existe un rico patrimonio histórico en la comarca de L’Horta, edificios y obras de arte que necesitamos para entender nuestra historia y nuestra identidad. Contamos con un consenso social generalizado para la conservación del mismo, o al menos de los ejemplos más característicos y reconocibles. Todos estamos de acuerdo con la conservación de la iglesia, el monasterio o el palacio histórico del lugar en que vivimos. Sin embargo, el conflicto surge cuando se plantea cómo hacerlo.

La conservación de un edificio histórico requiere la programación de un uso específico, y quizá la mayoría de las veces éste no coincide con el destino para el que fue construido. En consecuencia, la conservación requiere transformación. En ocasiones se le ha dado a estos edificios un uso público, institucional; tenemos el ejemplo del Monasterio de San Miguel de los Reyes, convertido en la Biblioteca Valenciana en 2000. La alternativa es la inversión privada, para uso propio o como explotación comercial. Entramos ahora en un complejo mundo, visto por unos como una gran oportunidad y por otros como una amenaza para el patrimonio: la explotación hotelera y la celebración de eventos.

La Cartuja de Ara Christi, situada en el municipio de El Puig, es uno de los espacios más conocidos que atienden a este uso. Muchos hemos asistido a la celebración de una boda en este antiguo complejo monástico del s. XVII, e incluso hemos oído que por allí han pasado personalidades como Bono de U2 o Gwyneth Paltrow. La rehabilitación (incompleta) del conjunto, ha sido financiada por la familia propietaria que lo adquirió en 1991, antes de que fuese declarado Bien de Interés Cultural en 1996. Y desde 2002, es explotado por la empresa Gourmet Catering.

La Casa de la Serena, en el término municipal de Alfara del Patriarca, quizá sea un edificio menos conocido. En este palacio renacentista de finales del s. XVI todavía no se realizan eventos. Hace unos meses conocimos la noticia del acuerdo entre los propietarios y el empresario hotelero Santiago Máñez para su arrendamiento y explotación a largo plazo.

Sin duda ésta es una buena notica, pero requiere cierta reflexión. El hecho de que la inversión privada se ocupe de la rehabilitación del patrimonio arquitectónico supone una garantía, o una oportunidad para su conservación. Pero la conservación requiere transformación, y la empresa privada pone sus intereses en ello. Al asistir a un evento en la Cartuja de Ara Christi te puedes encontrar cenando en el centro  de un claustro monacal herreriano oprimido por una gran lona que lo cubre; o bailando en la nave central de una iglesia barroca, cuya decoración original ha sido sustituida por objetos y luces artificiales que la han convertido en discoteca. El edificio se ha conservado, pero su imagen dista de aquello que tiene que ver con nuestra historia e identidad.

A la Casa de la Serena le llega ahora su oportunidad, y si los planes siguen adelante tendremos la ocasión de poder entrar en ella. Lo que éste edificio nos enseñe dependerá del  criterio del equipo de rehabilitación y de la sensibilidad de su promotor; quizá esta vez tengamos la oportunidad de asistir a un evento, y vivir la experiencia de estar en un palacio renacentista del siglo XVI que forma parte de nuestra historia y lo sentimos algo nuestro.

Comentarios: 0

Tu email no será publicado. Los campos requeridos estan marcados con *