La gerente de Divalterra, Agustina Brines, ha apuntado que «los trabajos en estas zonas, donde hay contacto entre la superficie forestal y el área urbana de un municipio, requieren de un mayor esfuerzo y son prioritarias para la corporación, ya que en caso de incendio, lo más importante son las personas. Por ello, la finalidad de estos trabajos es doble: proteger las viviendas de un posible fuego forestal, y viceversa, el bosque de un eventual incendio en una vivienda».
Por su parte, el director de Gestión Forestal y del Medio Rural, Manuel Carot, ha apuntado que «el objetivo de esta actuación, solicitada por el Ayuntamiento y requerida por el Consorcio Provincial de Bomberos, es reducir el riesgo de incendios en una zona vulnerable que linda con terreno urbanizado mediante tareas de poda y desbroce».
Así, los trabajos, que se están realizando en una superficie próxima a 100.000 metros cuadrados se centran en eliminar la vegetación que se encuentre a menos de un metro del vial existente, y en realizar un desbroce selectivo, respetando las especies protegidas consideradas nobles. También se actuará sobre el estrato arbolado eliminando los pies más débiles, mal conformados y afectados por plagas, potenciando el crecimiento de los que se encuentran en mejor estado.
