El Centro Aragonés actual tiene como germen la Asociación Aragonesista que nació en 1872 y participaba, como tal, en actos promovidos por el Ayuntamiento. Con el paso de los años fue cogiendo fuerza, sumando asociados y disponiendo de sede propia. Cambió su denominación por la de Casa de Aragón y se instaló en un edificio en el número 1 de la calle Pintor Sorolla.
Ha tenido entre su directiva a alcaldes de Valencia como Luis Bermejo o Mariano Cuber, ha visto cómo el número de adheridos -no nacidos en Aragón- ha ido superando el de numerarios -originarios de aquella autonomía-, ha impulsado su labor social que consistía, entre otras iniciativas, en ayudar y promover nexos de unión entre aragoneses a clases de yoga, baile -con Jota, por supuesto, incluida- conferencias o talleres, y disfruta, desde 1957, de un amplio local en la peatonal calle Don Juan de Austria.
El restaurante y el pregón de Tárrega
Estas instalaciones, que cuentan con un frecuentado restaurante abierto a cualquier interesado, cuatro pisos y una extensa terraza esquinera con una bonita panorámica del cogollo de Valencia, acogieron el pasado sábado el pregón de las fiestas del Pilar. Lo pronunció el director general de Participación, José Salvador Tárrega, un político que, como resumió el presidente del Centro, Ricardo Soriano en su presentación, “participa”.
El pregón estuvo trufado de paralelismos entre ambos pueblos, desde la composición de las mesnadas de Jaume I hasta la mezcolanza entre valenciano y castellano que constituye ese dialecto tan popular en comarcas como la Serranía o el Rincón de Ademuz conocido como ‘xurro’. Con él inició su alocución Tárrega, que también aludió a la iglesia de El Pilar, en la conocida plaza con la misma denominación donde se instala la monumental falla de la comisión igualmente así llamada.
Los actos se desarrollan sobre todo en el inmueble de la calle Don Juan de Austria que, aunque pasa desapercibido entre iluminados escaparates de tiendas de ropa y atestadas mesas de terrazas de restaurante, sorprende por su extensión y distribución y acoge un amplio salón de actos en su último piso, en la bautizada como Sala de los Escudos.
En ella tienen lugar habitualmente las conferencias, como la recientemente impartida sobre la propia historia de un centro que ya abarca a más valencianos simpatizantes con las raíces aragoneses o con ánimo de compartir actividades lúdicas y culturales que a aragoneses de pata negra. Suelen cerrarse estos actos, que se multiplican durante la actual semana de fiestas en honor a la Virgen del Pilar, con una copa de vino de Cariñena o un trago de cerveza Ambar.
