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El fugaz e intenso paso de Miguel de Cervantes por una Valencia en ebullición

“Después de cinco años de cautiverio en Argel llega a Valencia y es capaz de declarar en un juicio en el que él mismo podría haber acabado en la cárcel”. Con esta frase la escritora Begoña Valero traza una idea que guía su última obra, ‘Un testigo llamado Cervantes’ (editada por Sargantana), en la que recrea la experiencia vivida en la ciudad del Miguelete, y en la que poseía el burdel más extenso de Europa en aquel siglo XVI, las cinco semanas que el autor de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha pasó en Valencia.

El doctor José Hoyo y la escritora Begoña Valero, durante la presentación del libro 'Un testigo llamado Cervantes'

Llegó caminando desde Denia, localidad marinera en la que desembarcó por fin libre de un penoso cautiverio que se alargó un lustro en Argel. Si las condiciones en las que discurrieron esos años en el norte de África ya resultaron difíciles, más se complicaron con los cuatro intentos de fuga de Miguel de Cervantes y las posteriores consecuencias en forma de castigo. “Sabía que su familia no podía abonar los 500 escudos que pedían los captores como rescate y que su destino era morir, por lo que hizo todo lo posible por escapar”, señala Valero.

La autora de esta novela histórica en la que narra una etapa apenas conocida del celebérrimo escritor español, atribuye la supervivencia de un joven Cervantes -fue capturado con 28 años y permaneció preso hasta los 33- a su “inteligencia y capacidad para dominar la situación”, unas dotes por las que previamente había sido reclutado como espía del rey Felipe II, según apostilla la biógrafa.

Con 33 años y su amigo Benavides

Conseguida la liberación gracias a la mediación de los trinitarios fray Juan y fray Antonio, pasa por Valencia antes de continuar hasta Madrid. Lo hace de manera fugaz, aunque intensa. A sus 33 años y todavía lejos cronológicamente de centrarse en su faceta de escritor, encuentra una Valencia en ebullición. “Tenía el burdel más grande de Europa. Por aquel entonces, con 150 mujeres que vestían de blanco, enjoyadas y perfectamente atendidas por los médicos del hospital”, contextualiza Valero, quien recuerda que el futuro autor de El Quijote pisó la ciudad acompañado de su amigo y camarada de cautiverio, Rodrigo de Benavides.

“Estuvieron alojados en una pensión en el centro de Valencia. Cervantes apenas tenía dinero”, apunta la autora de ‘Un testigo llamado Cervantes’, quien añade que “mantuvo reuniones literarias en la librería de Timoneda, donde leyó libros que le impactaron” y que luego su personaje de Alonso Quijano, ya reconvertido en Don Quijote de la Mancha, salva de arrojar a su hoguera literaria.

La firma más antigua de Cervantes

Paseó por Valencia, pudo asistir a alguna sesión del centenario Tribunal de las Aguas y testificó, como soldado de Tercios, en un juicio en el que su intervención salvó la vida de un marinero acusado de un asesinato. Con ese testimonio rubricó un documento que ha pasado a la historia como la firma más antigua conservada de Miguel de Cervantes Saavedra.

La novela de Begoña Valero anda ya por la décima edición. Repasa los cinco años de cautiverio en Argel y las otras tantas semanas que anduvo por la ciudad de la gótica Lonja de Mercaderes. “No tiene que ver con lo que cuenta Amenabar porque son hechos reales”, matiza para no dejar lugar a dudas. También añade que 70 de los personajes del relato existieron, mientras que otros 30 se basan en una ficción contextualizada.

“La novela destaca por su prosa ágil no exenta de rigor”, apuntaba José Hoyo, presidente de la Academia Internacional de Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades, en la última presentación de la obra, que tuvo lugar esta semana en la sede de la centenaria entidad valencianista Lo Rat Penat. Hoyo resaltó las cualidades y distinciones de la autora, entre las que mencionó, a modo de curiosidad, el hecho de ser senadora del Museo de las Artes Gráficas e Imprenta de Valencia, un reconocimiento destinado a personas con contrastada pasión y difusión de la historia del libro..

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