Simplemente paseando por municipios como Torrent, El Puig o Godella, o profundizando un poco en su historia a través de la cultura popular de sus vecinos y de su patrimonio, la comarca se abre a futuros proyectos. Se abre, y nunca mejor dicho, ante las adversidades naturales como, por ejemplo, el cambio climático.
Antiguamente, las canteras servían para extraer las piedras con las que se construyeron algunos de los edificios de la Valencia histórica, especialmente las procedentes de Godella y El Puig. Ahora se contemplan desde otra perspectiva: ya no solo como un recurso para la construcción, sino también como espacios de estudio geográfico y natural que pueden contribuir al bienestar de los vecinos.
Un ejemplo claro de este tipo de proyectos es la cantera de Torrent, una zona afectada por la dana de 2024 que actualmente se está transformando en una importante infraestructura hidráulica para evitar daños futuros.

La historia de nuestra comarca refleja cómo la piedra extraída de las canteras ha contribuido a construir buena parte de lo que somos hoy. Sin embargo, en la actualidad, estas explotaciones y yacimientos, de los que se obtuvo la piedra utilizada en los edificios de la capital y de los municipios vecinos, forman parte de algunos de los proyectos más importantes del siglo XXI. Las tres principales canteras mencionadas continúan estando de actualidad en la comarca.
La cantera de Godella: la piedra de los monumentos valencianos
La cantera de Godella se caracteriza por haber proporcionado buena parte de la piedra utilizada en monumentos valencianos. En la actualidad, además de su valor histórico y patrimonial, este espacio destaca por sus características naturales, que contribuyen a proteger frente al viento y las variaciones de temperatura, así como por su capacidad para contener aguas pluviales gracias a la naturaleza de su piedra tosca.
Hablar de la piedra de Godella es hablar del paisaje urbano de València. Las investigaciones arqueológicas e históricas señalan que las famosas losas y sillares de este municipio de l’Horta Nord se utilizaron para levantar la propia ciudad romana, así como buena parte de los monumentos góticos construidos después de la conquista de Jaume I.
La cantera de El Puig: una pieza clave para ampliar el puerto
La piedra de esta cantera contribuyó a ampliar el puerto y a conectar la comarca. A mediados del siglo XIX, la necesidad de convertir el puerto de València en una potencia comercial marítima obligó a buscar materiales de gran dureza y volumen. El lugar elegido fueron las canteras de El Puig de Santa Maria.
En agosto de 1860, el enclave ya funcionaba a pleno rendimiento y se había convertido en una gran infraestructura industrial de 30.000 metros cuadrados, equipada con grúas móviles capaces de levantar piezas de hasta 14 toneladas.
La historia de esta cantera también está marcada por episodios trágicos relacionados con fenómenos naturales. Un temporal de levante destruyó las oficinas en 1861 y una catastrófica riada del barranco del Carraixet derribó el puente ferroviario en 1902.
La cantera cumplió su función histórica y contribuyó a definir la fisonomía litoral y portuaria de València. Tras quedar abandonada, el entorno se ha incorporado a rutas de senderismo que recorren también elementos del patrimonio bélico de la Guerra Civil.

La cantera de Torrent: un escudo hidráulico frente a las inundaciones
La cantera de Torrent, situada en l’Horta Sud y conocida como el vaso de la sierra Perenxisa, se ha convertido en una infraestructura clave para la protección frente a las inundaciones. La dana de 2024 alteró sus planes de futuro, ya que este espacio actuó como un embalse natural al absorber de forma imprevista millones de litros de agua procedentes del desbordamiento del barranco de l’Horteta. Esta capacidad contribuyó a reducir la fuerza de la riada aguas abajo y a evitar daños aún mayores en el núcleo urbano.
Ante esta lección geográfica, el Ayuntamiento de Torrent ha movilizado una inversión de 10,1 millones de euros, financiada por el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea, para reconstruir los diques dañados, retirar sedimentos y transformar oficialmente la antigua explotación minera en una gran balsa de laminación permanente.
Las canteras, cada una en su ámbito, han pasado de ser una fuente de materiales esenciales para la arquitectura gótica de los edificios de la capital a desempeñar un papel en el control de las inundaciones en un contexto de cambio climático. Esta evolución también refleja las transformaciones de la comarca y sus necesidades a lo largo del tiempo. Aun así, las canteras siguen formando parte tanto de nuestra historia como del futuro más inmediato.
