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La historia del pin que Riquelme regala a Vivas

José García Riquelme pasea cada mañana por el centro de Valencia. Recorre varios kilómetros porque le encanta andar y observar la ciudad. Está atento a la actualidad y la interpreta desde su singular perspectiva. Lo hace con esa mezcla tan suya, y, podría decirse, de fuerte raigambre valenciana, que aúna sentimiento a flor de piel e iniciativa impulsiva en aquello en que considere que puede aportar. Sea o no realista o aparentemente factible.

Por Héctor González
Extracto del momento en que Riquelme entrega el pin del Valencia CF a Vivas ante la mirada de Pérez Llorca.

Posiblemente por esa emotividad que supura sufra tanto en las últimas temporadas con su querido Valencia CF; y quizás por su tremenda fidelidad a los colores destaca como uno de los socios más antiguos del equipo, atesora entre sus mejores amigos a Mario Alberto Kempes y lleva siempre en su mochila un pin del club. Ese que hoy ha entregado al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.

Fiel a su carácter irredento y atrevido, Riquelme (como todo el mundo le conoce y él mismo se presenta) se ha acercado al mandatario ceutí mientras este caminaba por el cogollo de Valencia con el máximo responsable de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca. Después de trasladarle su ánimo, le ha dado un regalo que para el obsequiante representa muchísimo; le ha entregado un pin del club de sus amores.

Riquelme, en una de las múltiples fotos que tiene con Kempes y con otros referentes del valencianismo futbolístico.

De esta forma, y con palabras que a buen seguro han resultado más escasas de lo que a Riquelme le hubiera gustado, le ha transmitido su apoyo total a Ceuta, con cuya situación y lucha se identifica plenamente. Como lo hizo décadas atrás con el crecimiento de los polígonos industriales de Quart de Poblet.

En esta localidad no solamente presidió la asociación de empresarios, sino que dirigió el crecimiento del polígono 9 d’ Octubre, fecha también de cumpleaños de alguien en quien late un corazón tan valenciano como Riquelme. Carmen Martínez,  alcaldesa local durante casi cinco lustros y ahora diputada nacional, lo conoce a la perfección.

En esos años, en los últimos del pasado siglo y principios de este, Riquelme también emergió como azote para los diferentes responsables autonómicos y nacionales por su constante reivindicación de mejoras en carreteras y en medidas de protección frente a incendios o barrancos. Impulsó, además, la creación de la hoy pujante Federación de Parques Empresariales de la Comunitat Valenciana (Fepeval).

 

Riquelme, entre Vivas (con el pin del Valencia CF) y Pérez Llorca.

Con otro gran amigo que hizo guiado por su carácter extrovertido, el excomisario de Quart de Poblet Antonio Sagaseta, recorrió en incontables ocasiones el término municipal y el vecino de Manises, con el aeropuerto como gran exponente. Nunca falta a la celebración del patrón del Cuerpo Nacional de Policía, cada 2 de octubre, por cierto. Todo su promoción de desarrollo de su comarca y municipio la realizaba compaginándola con la gestión de su tienda mayorista de lámparas en el polígono d’ Octubre.

Y podríamos seguir escribiendo párrafos de la vida y vicisitudes de Riquelme, genio y figura, un auténtico personaje de la comarca de l’Horta que hoy, con la jubilación a cuestas desde hace década y media, se ha convertido en el ciudadano espontáneo que ha parado a Vivas para darle un regalo. En cierto modo, sí es un espontáneo porque puede reflejar, más o menos anónimamente, lo que muchos otros piensan.

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