La iniciativa incluye formación para alumnado, apoyo al profesorado y asesoramiento a las familias.
El Ayuntamiento de Burjassot ya trabaja en la planificación del próximo curso escolar 2026/2027 y, entre las iniciativas previstas, destaca la continuidad del programa desarrollado por la Unidad de Prevención Comunitaria en Conductas Adictivas (UPCCA), que volverá a estar presente en todos los centros educativos de enseñanza obligatoria y Formación Profesional Básica del municipio.
Por segundo año consecutivo, la UPCCA alcanzará el 100 % de los centros de Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Formación Profesional Básica (FPB), garantizando que todo el alumnado de estas etapas tenga acceso a contenidos específicos de promoción de habilidades para la vida y prevención de conductas adictivas.
Una apuesta por el bienestar emocional y la prevención
La iniciativa forma parte de los Programas de Bienestar Emocional y Prevención de Adicciones impulsados por las Consellerias de Sanidad y Educación de la Generalitat Valenciana, en colaboración con el Ayuntamiento de Burjassot.
La excelente acogida de los centros educativos refleja tanto el compromiso de la UPCCA, coordinada desde la Concejalía de Sanidad que dirige Isabel M.ª Mora, como la implicación de los equipos directivos, docentes y departamentos de orientación de los colegios e institutos del municipio.
Gracias a esta colaboración, las actividades y sesiones formativas pueden desarrollarse de manera continuada en las aulas, llegando a un número cada vez mayor de estudiantes.
Apoyo al alumnado, profesorado y familias
La intervención de la UPCCA tendrá un carácter transversal y abarcará a toda la comunidad educativa.
Entre las acciones previstas destacan:
Materiales didácticos especializados.
Sesiones formativas adaptadas a cada etapa educativa.
Acompañamiento y asesoramiento al profesorado.
Espacios de orientación dirigidos a las familias.
Herramientas para detectar señales de alerta y mejorar la convivencia en el hogar.
El programa presta especial atención al papel de las familias, consideradas un elemento fundamental en la prevención de conductas de riesgo y en el fortalecimiento del bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes.
Desarrollar habilidades para afrontar los desafíos actuales
La metodología aplicada se basa en un enfoque preventivo, proactivo y comunitario, alejado de modelos centrados exclusivamente en la prohibición o el castigo.
El objetivo es fomentar las denominadas «habilidades para la vida», proporcionando herramientas prácticas que ayuden a los jóvenes a desenvolverse en un entorno social cada vez más complejo.
Entre los contenidos que se trabajan destacan:
El autocuidado.
La gestión de la frustración.
Las habilidades de comunicación.
La resistencia a la presión del grupo.
La resolución de problemas.
La regulación emocional.
La autoestima.
La empatía.
El pensamiento crítico.
Una herramienta eficaz frente a las conductas de riesgo
Numerosos estudios han demostrado que el desarrollo de competencias socioemocionales constituye uno de los principales factores de protección frente a las conductas adictivas, tanto las relacionadas con el consumo de sustancias como aquellas vinculadas al uso problemático de tecnologías, pantallas o juegos de azar.
El programa que se desarrolla en Burjassot sigue el modelo de Habilidades para la Vida (HpV) promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), una metodología avalada internacionalmente por su eficacia en la reducción de problemas como la ansiedad, la depresión, la violencia escolar, la ideación suicida y el consumo de sustancias.
Además de la OMS, este enfoque cuenta con el respaldo de organismos internacionales como UNICEF, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la UNESCO.
