Las aguas residuales, caldo de cultivo del botulismo aviar en el Tancat de la Pipa

La descomposición de la materia orgánica por microorganismos crea el medio perfecto para el bacilo

Tancat de la Pipa en l'Albufera.

«Existe una mayor presencia de enteropatógenos aviares en humedales que reciben aguas residuales, por lo que la muerte de aves es más probable en estos». Esta conclusión forma parte de una tesis doctoral presentada por Ibone Anza Gómez en la Universidad de Castilla-La Mancha en 2014, basada en un estudio epidemiológico sobre el botulismo aviar en Las Tablas de Daimiel y otros humedales de dicha comunidad autónoma, y es perfectamente aplicable al brote surgido recientemente en el Tancat de la Pipa en L’Albufera, que ha causado la muerte de más de 600 aves, ya que este humedal artificial, habilitado también, precisamente, como ‘filtro verde’, es decir, como depuradora no convencional, mantiene su flujo con los aportes de aguas residuales de dos acequias, una, la del Port de Catarroja, y otra la que procede del barranco del Poyo o de Torrent.

En dicha tesis se especifica que en uno de los humedales estudiados, donde se produjeron brotes de botulismo, se registraron mayores signos de eutrofización por las aguas residuales -un incremento de sustancias nutritivas que provoca un exceso de fitoplancton-, así como «cambios en las características del agua y sedimentos que indicaban que se estaban produciendo condiciones anaerobias en el fondo del humedal, permitiendo el desarrollo de bacterias anaerobias como Clostridium botulinum». De ahí la conclusión de que «la gran cantidad de nutrientes en humedales abastecidos con aguas residuales» y, en consecuencia, «la mayor prevalencia de bacterias patógenas, aumentan el riesgo de aparición de brotes».

El proceso por el que se crea este caldo de cultivo y se producen los brotes es el siguiente: El humedal recibe mucha materia orgánica mediante las aguas residuales, esa materia es descompuesta por microorganismos que requieren para ello el consumo de oxígeno, por lo que acaban agotándolo, tanto en el agua como en los sedimentos, creándose así el medio perfecto para el C. botulinum, ya que es un bacilo anaerobio, es decir, que requiere para vivir un medio sin oxígeno, y facilitando así su proliferación, que suele producirse además en verano, ayudada por las altas temperaturas. Finalmente, las aves acuáticas se alimentan en los sedimentos e ingieren esporas de C. botulinum.

Creación y propagación de brotes

La intoxicaciòn de las aves se produce al ingerir invertebrados, principalmente larvas de mosca, según se destaca en un informe divulgativo sobre botulismo aviar del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (Irec), en el que se señala asimismo cómo se crean y propagan los brotes: «Especies como fochas y patos también portan frecuentemente la bacteria en su tracto digestivo, con lo que, en caso de morir por cualquier causa ajena al botulismo -infecciones, intoxicaciones, traumatismos-, sus cadáveres pueden actuar como iniciadores de nuevos brotes. Además, son especies que pueden dispersar la bacteria con sus heces».  Asimismo, se destaca que «las moscas necrófagas que hacen sus puestas en los cadáveres también pueden transportar la bacteria, pero lo más importante es que sus larvas, alimentadas en los cadáveres con C. botulinum, van a acumular suficiente cantidad de toxina como para matar a cualquier ave que las ingiera. A partir de un cadáver contaminado se puede producir la intoxicación de numerosas aves, que a su vez serán fuente de intoxicación de muchas más, por lo que los brotes se propagan de forma explosiva».

En dicho informe se indica además que, «para conseguir detener nuevas intoxicaciones a partir de los cadáveres de las aves muertas por botulismo, es importante retirar a diario todos los animales intoxicados y muertos encontrados en los humedales en los que ocurren estos brotes», advirtiendo que «deben ser enterradas rápidamente o incineradas para evitar que se alimenten y dispersen invertebrados con una nueva carga letal».

Mejorar el tratamiento de aguas

En cuanto a evitar estos brotes, se concluye que «es mejor prevenir que curar», corroborando que «los aportes de aguas residuales tratadas, y en ocasiones sin tratar, son un factor predisponente para que ocurran brotes de botulismo debido a las condiciones de falta de oxígeno y pobre calidad sanitaria que se producen en los humedales que los reciben». Por ello, se resalta que «es muy importante mejorar los sistemas de tratamiento de aguas y evitar la sobrecarga de las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (Edar)».

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