Narjis Zizi Dadi, agente del Banco Mediolanum y presentadora del acto, marcó el ritmo para que todas las fases se cumplieran con escrupulosa puntualidad. Lo hizo con decisión tras el saludo protocolario y sonriente del cónsul general de Marruecos en la Comunitat Valenciana, Said Drissi, y de su esposa, a cada invitado en la entrada después caminar unos metros por la alfombra roja aposentada en la recepción y registrarse.
Así hasta 270 veces, que fue el número aproximado de asistentes a una velada que, en la práctica, constituye una presentación social -o, mejor, un recordatorio, porque la vecindad de Marruecos ya implica un conocimiento, mayor o menor-del país que limita con España por el sur y al que solo separa un estrecho y un mar con larga historia, el Mediterráneo.
Drissi ha logrado, en su periodo de estancia en Valencia y a base de desarrollar un acerado don de la ubicuidad, que su figura y su consulado se hayan asentado como participante habitual en la vida social de la ciudad. De esta forma incrementa la representación de un colectivo de alrededor de cien mil personas, que es el configurado por la población marroquí en la Comunitat Valenciana.

El cónsul general abrió, después de un cóctel trufado de té dulce y pasteles de pistacho, miel o almendra y tras escuchar el himno regional y los nacionales español y marroquí, el acto de este jueves 30 de julio con un discurso en el que desgranó la “solida amistad, basada en la cooperación y prosperidad, entre España y Marruecos”. Lo escuchaban colegas suyos de otros países como Ecuador, Honduras, Uruguay, Estados Unidos, República Dominicana, Francia, México, Suecia o Austria.
También el secretario autonómico de Industria, Felipe Carrasco, o la directora general de la Comunitat Valenciana para la Unión Europea, Raquel Aguado, y un nutrido grupo de mandos del Ejército y policiales. Igualmente, compartían espacio numerosos representantes de entidades que, sin ser citados, dejaban constancia de su asistencia por su participación y por su aportación social en Valencia.

En este elenco resaltaban el presidente de la Academia Internacional de Ciencias, Artes, Tecnología y Humanidades (AICTEH), el doctor José Hoyo; junto a su jefe de protocolo, el filipino Jason Godoy; la presidenta del Rotary Club Valencia, Isabel Cervelló; la nueva presidenta de la asociación de preservación de cascos históricos Archival, Carmen Lliso; el internacional pintor Antonio Camaró y su familia; el famoso doctor Pedro Cavadas; el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Alicante Juan Antonio Barrio; el delegado en Valencia de la Hermandad Nacional Monárquica de España, Pablo Carreres, con su mujer, María Jesús Seguí; la veterana periodista irlandesa Patricia Murray; la optometrista Esther Santilla; la presidenta del Camino del Santo Grial, Ana Mafé…. y un largo etcétera.
Todos atendieron las palabras de Said Drissi resaltando “los puentes entre la Comunitat Valenciana y Marruecos”, que se amplían con las nuevas conexiones aéreas Valencia-Rabat y Alicante-Casablanca. Posteriormente también vieron cómo subían a la tarima los antes citados Felipe Carrasco y Raquel Aguado, además del presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Vicente Morata, con discursos siguiendo esa línea de “amistad”, y después, el breve recital de poesía bajo el título ‘Dos reinos, un mismo latido’.

Y entre las actuaciones itinerantes del grupo de baile, la degustación de tajín de cordero, pollo con aceitunas o zumos y frutas variados, la observación de los atuendos variopintos, las conversaciones en las que se intercambiaban la dirección de un hammam, se trataba de canturrear de modo coral las canciones que entonaban los amenizadores o se presentaban nuevos conocidos, se llegó al momento estelar: el corte de la tarta.
Los ánimos a participar del cónsul vencieron los titubeos de las autoridades presentes a asir, de manera conjunta, la espada, y a segar, de arriba hacia abajo, el enorme pastel que conmemora los 27 años de Mohamed VI en el trono de Marruecos.
Valencia, en un día complicado en las relaciones bilaterales entre los dos países protagonistas de la cita por los sucesos de Ceuta, celebró otra realidad, quizás más cotidiana, la del día a día, la centrada en destacar y demostrar aquello que cimenta uniones.
