La obra escrita que compendia este mensaje detallado en una decena de ejemplos destacados la ha diseñado y redactado Carlos Aimeur, periodista y profesor que alimenta su vitalista figura con la pasión que destila por una ciudad, Valencia, y por un arte, el cine. Y por el conocimiento que abriga de ambas y que hace tiempo decidió fusionar para consagrar a esa unidad, a ese todo en su ingeniosa mirada, gran parte de su tiempo, energía y producción.
En el libro, publicado por la editorial autóctona Sargantana, adquiere un peso ilustrativo relevante la introducción, un apartado que suele centrarse más en lo que su nombre destila, aunque en este caso aporta un contexto histórico y una retrospectiva que enmarca el resto del libro. Su lectura atenta resulta indispensable, al igual que la contemplación del mapa mudo final de la geografía urbana con los hitos sobresalientes para hilvanar una ruta cinematográfica.

Por ejemplo, esa introducción recupera detalles del inicio del cine en la actual Comunitat Valenciana menos de un año después de su nacimiento oficial, en diciembre de 1895, en París. Una proyección privada en un café de Alicante en agosto de 1896 o la exhibición, en octubre de ese mismo año, de la filmación rotulada como ‘Llegada de un tren de Teruel a Segorbe’, constituyen unos antecedentes nada baladíes porque certifican el rápido arraigo del cine en el ámbito valenciano.
La primera película extranjera
El director Charles Crichton sembró otro precedente con el rodaje en Valencia de la película extranjera considerada como pionera en escoger el escenario urbano de la metrópoli del Santo Cáliz. La Alameda, la Plaza Redonda, el barrio de Velluters o las torres de Quart se asoman a la pantalla para el espectador que contempla ‘El niño que robó un millón’, tal como se ha traducido -esta vez bastante fielmente- la película rodada en 1960.
El Mercado Central, el barrio de Benimaclet, la plaza del Ayuntamiento, el entorno del Carmen, de Patraix, Marxalenes,…, incluso las icónicas pasarelas de la avenida del Cid -defenestradas en el mandato del concejal Vicent Sarrià como responsable de Urbanismo en el consistorio valenciano-, aportan el escenario a diferentes rodajes.
Autor con renombre
Carlos Aimeur Urios, periodista en ejercicio durante décadas y avezado ganador de diversos premios literarios -entre ellos sobresale el internacional de novela Blasco Ibáñez por su obra Bonaventura. Sangre, cólera, melancolía y flema-, se ha impuesto el difícil reto de escoger entre el amplio repertorio. Y lo ha hecho sobre la base de una serie de criterios que ha cumplido escrupulosamente. Entre ellos destacan que la producción se haya estrenado en pantalla de cine o que no haya sido grabada para una serie. También ha primado la obtención de galardones en festivales de prestigio.
De este modo, por las páginas de su libro pasean, exhibiendo detalles de personajes, rodaje y, sobre todo, vinculación con Valencia, las siguientes películas: ‘El faba de Ramonet’, ‘La maldición de la Pantera Rosa’, ‘Un negre amb un saxo’, ‘Todos a la cárcel’, ‘París Tombuctú’, ‘La gran aventura de Mortadelo y Filemón’, ‘La mala educación’, ‘Las olas’, ‘Tomorrowland’ y la antes citada ‘El niño que robó un millón’. Se trata de elaboraciones fílmicas muy dispares que reúnen como principal punto en común el hecho de exhibir Valencia como marco espacial.
