La reconstrucción tras la DANA que asoló la comarca de l’Horta continúa avanzando casi dos años después de la riada. Aunque buena parte de las infraestructuras y servicios ya han sido recuperados, los municipios afectados siguen dando pasos para dejar atrás las consecuencias materiales y sociales de una de las mayores catástrofes sufridas en la provincia de Valencia.
Uno de los hitos más simbólicos se ha producido en Aldaia, donde, 644 días después de la DANA, ha comenzado la retirada de los últimos vehículos que permanecían atrapados desde la riada. La actuación pone fin a una larga espera para decenas de propietarios y representa el cierre de uno de los episodios más visibles que dejó el temporal.
En Picanya, la recuperación entra en una nueva fase con el desmontaje del puente militar provisional que el Ejército instaló tras la emergencia para garantizar la conexión entre ambos márgenes del municipio. La retirada de esta infraestructura evidencia el avance de la reconstrucción y la recuperación progresiva de las comunicaciones definitivas.
Mientras tanto, Alfafar ha iniciado el inventario del patrimonio cultural dañado por la DANA. El objetivo es evaluar el alcance de los desperfectos sufridos por edificios y bienes de valor histórico para planificar las actuaciones de restauración y conservación necesarias.
La recuperación también avanza en el ámbito social. La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha un nuevo dispositivo de atención psicológica destinado a las personas afectadas por la riada, reforzando el apoyo emocional a quienes continúan sufriendo las secuelas de la catástrofe. La iniciativa pretende complementar la reconstrucción material con recursos específicos para atender el impacto psicológico que todavía persiste entre muchos vecinos.
Una reconstrucción que continúa casi dos años después de la DANA
Los trabajos que se desarrollan en Aldaia, Picanya y Alfafar reflejan que la reconstrucción de l’Horta sigue avanzando, aunque todavía quedan actuaciones pendientes para recuperar completamente los municipios afectados.
La retirada de los últimos coches atrapados, la desaparición de infraestructuras provisionales, la recuperación del patrimonio histórico y la atención a la salud mental muestran que la reconstrucción tras la DANA no solo consiste en reparar carreteras, puentes o edificios, sino también en devolver la normalidad a la vida de miles de personas que, 644 días después de la riada, continúan conviviendo con sus consecuencias.
