Joaquín Ballester suma títulos con el paso de los años. El discurrir del tiempo no supone un desgaste para él; al contrario, parece que asienta su capacidad de concentración ante el tablero y su paciencia para desgajar mentalmente y pulir cada movimiento.
Consumado estudioso de la estrategia del ajedrez, este paternero de raíces afincado en Valencia desde hace años ha ganado este fin de semana el campeonato autonómico del citado deporte en la categoría de veteranos +65. En 2024 ya lo había logrado en la de +50.

El título, además de reiterar al presidente del Club Andreu Paterna como referente ajedrecista autonómico desde hace décadas -en 1985 doblegó, en un torneo de partidas simultáneas, al número uno mundial, Anatoly Karpov-, lo clasifica para el torneo nacional que se disputará en la localidad almeriense de Roquetas de Mar entre el 2 y el 10 de octubre.
A escala individual, Joaquín Ballester ya ha percibido las sensaciones de competir en torneos estatales desde su etapa juvenil. También la de que su club, el Andreu Paterna, lo haya hecho después de superar en diferentes ocasiones las fases previas autonómicas. Del mismo modo, en el método de simultáneas por el que superó a Karpov ha obtenido otras victorias que han acrecentado su leyenda, como las que logró ante la campeona ucraniana Anna Muzychuk o a la Gran Maestra china, Hou Yifan.
Ballester destaca como pormenorizado analista del ajedrez, un deporte con firmes raíces valencianas. De hecho, el poema El poema Scachs d’amorm, compuesto por los poetas Bernat Fenollar, Narcís Vinyoles y Francí de Castellví, ya deja testimonio de la libertad y amplitud de movimientos de la pieza de la reina en 1475, algo novedoso hasta la época.
En esta línea, segorbino Francesch Vicent publicó el Llibre dels jochs partits dels schachs en nombre de 100, el manual que recogía las reglas que impulsaron el ajedrez en 1495 y que, gracias al potente asentamiento de la imprenta en la Valencia del denominado Siglo de Oro autóctono, pudieron divulgarse con profusión. Estudiosos como José Antonio Garzón han subrayado, con sus investigaciones en los últimos años, este predicamento genuino valenciano en el ajedrez moderno.
Esa base histórica se apuntala en el presente con la labor de múltiples clubes en la competición y en la formación en la Comunidad Valenciana. Y con la aportación constante de campeones del calibre de Joaquín Ballester, cuyo carácter meticuloso lo traslada al análisis de los movimientos de las piezas y a una visión estratégica del conjunto del tablero que le ha permitido, en una nueva categoría, cosechar otro triunfo.
