La intensidad del olor a marihuana que se extendía por una urbanización de Picassent acabó delatando una plantación clandestina instalada en el interior de un chalet, donde la Guardia Civil intervino 43,6 kilos de cogollos y alrededor de 160 esquejes de cannabis.
La investigación se inició el pasado mes de febrero tras las reiteradas quejas vecinales por el “fuerte y persistente olor” procedente de una vivienda. Tras varias comprobaciones, los agentes detectaron además una anomalía en el consumo eléctrico compatible con una plantación indoor.
El registro realizado semanas después permitió descubrir un sofisticado montaje con siete secaderos repletos de cogollos y equipos industriales de climatización utilizados para el procesado de la droga.
El hombre encargado de cuidar la plantación logró huir antes de la intervención policial y permanece en paradero desconocido, mientras continúa la investigación por un presunto delito contra la salud pública relacionado con tráfico de drogas.
