Su nombre completo capicúa podría, metafóricamente, aludir también a su pasión. Se lea por el principio o por el final, siempre deriva en la música. En su caso, además de para interpretarla, también para coordinarla, para aglutinarla.
Desde 1994 forma parte de la Societat Musical Poblats Marítims, una entidad que luce la denominación de la zona geográfica en la que ha crecido Domingo, aquella en que su apellido resuena con fuerza. Lo hace en gran medida por la vinculación de su familia a la Semana Santa Marinera y, en particular, a la hospitalaria y nutrida hermandad del Ecce Homo, cuyo hermano mayor es Francisco Carles.
Esa afición musical, y ese carácter ligado en paralelo a la gestión, le llevó a integrarse en la directiva de la sociedad marítima en 1996 y a dirigirla como presidente desde 2011. En 2018 dio un paso más y, por votación, fue elegido máximo responsable comarcal en la ciudad de Valencia, un ámbito que agrupa hasta a 35 sociedades musicales.
Vicepresidente artístico
Con la presidenta autonómica de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana, Daniela González, ha ejercido en el último mandato la vicepresidencia tercera, la artística, lo que le ha permitido afinar su conocimiento de la labor que se lleva a cabo en cada municipio de la autonomía, de ese aprendizaje musical que se transmite con fervor entre generaciones.
Esta riqueza autóctona melómana, tan única como cotidiana, permitiría a la Comunitat Valenciana, si se retrotrayera a la prolífica mitología de la Grecia clásica, emular al sátiro Marsias cuando halló la flauta de doble caña de Atenea y retó con talento al mismísimo dios Apolo, referente por antonomasia, con su icónica lira, del arte que fluía desde el monte Parnaso. En el caso valenciano, podrían competir tanto con flauta como con lira para poner en un mayor brete a las musas que juzgaban la competición.
Recursos humanos
Domingo Carles también avanza hacia un nuevo reto, el de la presidencia de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana, su particular monte Parnaso. Lo hará en unas elecciones que tendrán lugar a finales de octubre y que permitirán demostrar, una vez más y principalmente, el empuje de la entidad y, sobre todo, de esta vertiente artística en la autonomía.
Lo hará con la misma mentalidad con la que ha afrontado hasta ahora su periplo en la música, una actividad a la que ha consagrado su existencia de manera altruista, en paralelo a la profesional de experto en recursos humanos como director de empleo en Access Talent. Lo hace con la vocación de quien sabe que la pasión y la voluntad logran girar el eje diario de la vida, de que la economía no lo es todo. «Es un servicio público», resume en alusión a la gestión asociativa.
Y afrontará esta prueba con el convencimiento de que la música constituye mucho más que composición, ensayo o aportación básica para cualquier celebración. Con la convicción de que implica continuamente sentimientos, los que despierta en el corazón de quien la escucha.
Y con la seguridad de que provoca unión, que se plasma en la suma de instrumentos y la colaboración de un equipo heterogéneo donde cada pieza desempeña su papel esencial. Esto ocurre tanto en una empresa comercial como en una banda musical. En ambos ámbitos, pocos imponderables superan una brillante interpretación al unísono.
