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El prolongado cierre de los baños más históricos de Valencia que indigna a una exdirectora de Patrimonio

Los denominados Baños del Almirante fueron construidos al estilo hammam por el caballero Pere de Vila-rasa, con licencia del rey Jaume II e inicio en 1313. Situados en la calle del mismo nombre, junto a la plaza Nápoles y Sicilia, en pleno centro histórico de Valencia, desarrollaron su labor durante seis siglos, un hecho inédito en la ciudad. En la actualidad están cerrados por obras, circunstancia que indigna profundamente a Carmen Pérez. Lo hace porque ella los conoce bien. Además de catedrática en Conservación y Restauración de Obras de Arte, fue directora general de Patrimonio Artístico de la Generalitat.

Por Héctor González
Imagen de uno de los habitáculos de los denominados Baños del Almirante. /GVA

«Hace año y medio la persona que estaba en la puerta te dejaba amablemente entrar. Ahora se encuentran totalmente cerrados y no pueden disfrutarse», lamentaba Carmen Pérez públicamente en una conferencia impartida esta semana en el Ateneo Mercantil de Valencia -entidad de la que llegó a ser vicepresidenta-, para inaugurar el curso de edificios históricos de la ciudad.

El inmueble forma parte del patrimonio de la Generalitat; no obstante, al igual que en otros emblemáticos del centro urbano de la capital (como el que alberga la prisión de San Vicente, tal como denunció recientemente El Meridiano), la visita resulta imposible. «Cerrado por obras», constituye la escueta indicación al respecto con la que la institución autonómica explica, en su página web, la clausura del recinto. «Los baños están en perfectas condiciones; no sé qué obras están haciendo», replica públicamente la ex directora general.

La denominada Sala Templada es la más amplia del conjunto.

Su indignación procede de la imposibilidad de visitar un enclave de estas características, que colinda con el Palau del Almirall. «Este último es el más singular de Valencia precisamente por sus baños», insiste Carmen Pérez, que también ejerció como directora-gerente del Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (Ivacor),

La propia Generalitat confirma esa singularidad en la descripción que realiza del recinto. «El baño que levanta Pere de Vila-rasa tiene una distribución similar a la del baño árabe de vapor o hammàm: vestíbulo o sala de descanso; tres estancias abovedadas (sala fría, templada y caliente), que se corresponden con la zona húmeda y calurosa del baño; letrinas y sala de la caldera», señala.

A continuación explica que «en el siglo XIX los diferentes propietarios del baño efectuaron importantes obras de renovación del inmueble. Por un lado, se instalan bañeras de mármol en cabinas individuales de baño compartimentando para ello las tres salas húmedas. Por otro, se dota al edificio de un aspecto orientalizante con la construcción del arco de entrada y la decoración interior con azulejos y yeserías de estilo neonazarí. La única pieza del conjunto de los baños que no se conservó durante estas obras fue el vestíbulo. En 1959, los baños cierran sus puertas después de funcionar durante más de seis siglos como baño público, hecho realmente singular».

«Ha sido un edificio vivo, en el que la gente podía bañarse hasta bien avanzado el pasado siglo», refrenda la que fuera directora general de Patrimonio Artístico de la Generalitat entre 1995 y 1999, que recuerda testimonios que le transmitieron personas que los utilizaron cuando su uso se popularizó en Valencia más allá de las centurias -hasta inicios del siglo XIX- en que formó parte de patrimonio nobiliario.

«Es muy importante poder entrar y verlos. Tendremos que pedir permiso, porque la actual situación impide disfrutarlos», insistió, lo que levantó preguntas del público al respecto y se convirtió en el principal mensaje, en tono reivindicativo, de su ponencia.

 

El Palacio del Almirante, sede en la actualidad de Conselleria de Hacienda. /GVA

En esa posible visita incluye el Palau del Almirall, el edificio que enlazaba con esos baños y que en la actualidad sirve de sede a Conselleria de Hacienda y Administración Pública. El patio interior de este último se caracteriza por su estilo siciliano, pese a que el pozo se halla ubicado en un lateral y no en pleno centro.

«Palacio gótico del s. XV que sigue el esquema de patio central con escalera en un ángulo de acceso al  primer piso con galería de arcos y al segundo piso con ventanas de arcos trilobulados. Al interior destacan sus techos de artesonados con decoración heráldica», aporta como sucinta descripción en su página digital la Generalitat. En la actualidad, la visita libre queda limitada al patio gótico, lo que impide, por ejemplo y salvo fechas excepcionales de apertura total, contemplar su espectacular artesonado. Otra joya valenciana de complicado acceso al público.

 

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