CNT respalda las demandas del sector que hoy ha reunido a varios cientos de personas por las calles de la capital
El sector de los Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD) de Valencia han protagonizado hoy una manifestación que ha reunido a varios centenares de personas en el centro de la ciudad para evidenciar los graves problemas de precariedad que sufren sus trabajadoras, una situación que es común en todo el Estado. CNT es uno de los sindicatos que está respaldando la lucha de estas trabajadoras por dignificar el sector.
Según la Propuesta No de Ley presentada en el Congreso en el mes de marzo que recoge las demandas del sector a nivel estatal, desde la aprobación de la Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia (LAPAD), el número de personas beneficiarias del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia ha pasado de 200.000 en 2008 a superar actualmente el millón y medio. En este contexto, el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) se ha convertido en una herramienta esencial para garantizar que las personas en situación de dependencia puedan permanecer en su entorno habitual con dignidad y calidad de vida.
Sin embargo, el crecimiento de esta necesidad social ha ido acompañado de un modelo de gestión basado en la externalización y la mercantilización de los cuidados que, según denuncian profesionales y organizaciones del sector, ha generado una profunda crisis de los cuidados y una creciente precarización laboral de un sector, además, enormemente feminizado con más de un 97% de las trabajadoras mujeres.
El 63,1 % de las trabajadoras sufren parcialidad involuntaria, una tasa que duplica la media estatal y que provoca que muchas profesionales no puedan cubrir sus necesidades básicas con un único salario. La situación tiene además un fuerte impacto sobre la salud de las trabajadoras. Estudios universitarios recientes señalan que el 44,2 % percibe su estado de salud como deficiente y que el 64,8 % presenta niveles severos de agotamiento emocional o burnout. A ello se suma una elevada incidencia de enfermedades musculoesqueléticas crónicas, que afectan al 54,7 % de la plantilla. Se estima que el 78 % trabaja medicada para poder afrontar su jornada laboral.
Otro de los problemas estructurales identificados es la falta de evaluación de riesgos laborales en los domicilios donde se presta el servicio. Se calcula que alrededor del 90 % de estos puestos de trabajo no han sido evaluados adecuadamente debido a las dificultades para compatibilizar las labores de inspección con el derecho a la inviolabilidad del domicilio.
A esta situación se añaden los riesgos derivados del trabajo en solitario dentro de domicilios particulares, donde las auxiliares pueden sufrir situaciones de acoso sexual, violencia verbal o agresiones físicas por parte de usuarios o familiares, sin que existan en muchos casos protocolos eficaces de protección y respuesta inmediata.
En estos momentos, hay unas 150.000 trabajadoras en los SAD de todo el estado y unas 20.000 en la Comunitat Valenciana que se encuentran en esta situación.
Principales medidas reclamadas
Ante esta situación, el sector reclama una serie de medidas para dignificar la profesión y garantizar tanto los derechos laborales de las trabajadoras como la calidad asistencial de las personas dependientes.
Entre ellas destaca impulsar la gestión pública directa del SAD por parte de las administraciones locales. La privatización es uno de los principales problemas a los que se enfrenta actualmente el sector con casos como el de Tavernes Blanques donde el Ayuntamiento ha iniciado un procedimiento dirigido a privatizar el servicio lo que, tal y como temen las trabajadoras, supondrá un deterioro cada vez mayor de sus condiciones laborales.
Las demandas expuestas hoy también pasan por reconocer de forma inmediata las enfermedades musculoesqueléticas y psicológicas derivadas del trabajo en el SAD como contingencias profesionales, establecer coeficientes reductores para permitir la jubilación anticipada, garantizar la evaluación efectiva de riesgos laborales en los domicilios y exigir la instalación previa de medios técnicos adecuados en casos de gran dependencia.
Transformar progresivamente los contratos parciales en contratos a tiempo completo y eliminar definitivamente el sistema de bolsa de horas, implantar protocolos obligatorios de prevención y actuación frente al acoso y las agresiones, con especial protección para las trabajadoras migrantes, incrementar la financiación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia para asegurar mejoras laborales y asistenciales, diferenciar claramente las tareas de cuidados profesionales de los servicios de limpieza doméstica y desarrollar un plan específico para el Servicio de Ayuda a Domicilio en el medio rural, con financiación suficiente y medidas de protección reforzadas, son otras de las demandas.
