Foios ha acogido el primer encuentro del ciclo «L’Horta és nostra i la volem verda», una jornada dedicada a revisar la aplicación de la Ley de l’Horta de 2018, analizar sus resultados y debatir sobre los retos pendientes para la protección del territorio y el futuro de la agricultura.
El encuentro, celebrado en la Casa dels Artillers, ha reunido a responsables públicos, técnicos y representantes del sector agrario para abordar cuestiones como el relevo generacional, la coordinación entre administraciones, la viabilidad económica del campo y la necesidad de proteger l’Horta frente a nuevos procesos de presión urbanística.
El alcalde de Foios, Sergi Ruiz, abrió la jornada defendiendo que «nuestro futuro pasa por la preservación».
Ocho años después de la Ley de l’Horta
La sesión partió de una cuestión central: hasta qué punto la Ley de l’Horta y el Plan de Acción Territorial han conseguido cambiar la forma de entender y proteger este espacio.
La diputada en Les Corts Valencianes Maria Josep Amigó destacó el valor agroalimentario y paisajístico de l’Horta y recordó que se trata de un territorio modelado durante siglos por la actividad agrícola y que funciona también como espacio abierto junto a la ciudad de València.
Por su parte, la arquitecta municipal y exdirectora general de Política Territorial y Paisaje, Rosa Pardo, defendió la necesidad de entender l’Horta como un espacio multifuncional, no únicamente agrícola, por los servicios ambientales, paisajísticos y sociales que presta al conjunto de la comarca.
El relevo generacional, uno de los principales retos
Buena parte del debate se centró en la situación de los agricultores y en las dificultades para garantizar el relevo generacional.
La concejala de Servicios Municipales, Medio Ambiente, Agricultura y Sostenibilidad de Foios, Amparo Pérez, señaló que sigue siendo necesario mejorar el reconocimiento profesional del trabajo agrícola y avanzar hacia un modelo capaz de adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales.
Los participantes coincidieron también en la necesidad de mejorar la formación, reforzar la coordinación entre administraciones y dotar de más recursos y personal a los organismos encargados de aplicar las políticas de protección.
El técnico de La Unió Llauradora i Ramadera, Ferran Gregori, defendió que la protección de l’Horta debe ir acompañada de un modelo económico que permita a los agricultores vivir de su actividad.
«Cualquier iniciativa que promueva este cambio de modelo de la agricultura tradicional a una agricultura más comercial será beneficiosa para que los agricultores puedan vivir dignamente de su trabajo», señaló.
Proteger el territorio para garantizar su continuidad
La relación entre protección del suelo y futuro del sector fue otro de los ejes de la jornada.
El secretario general del Ayuntamiento, José Antonio Montiel, advirtió de la necesidad de evitar que el suelo agrícola vuelva a convertirse en una reserva para futuras urbanizaciones y defendió que la protección debe ir acompañada de expectativas económicas y sociales para quienes trabajan la tierra.
Durante el encuentro se planteó también que la preservación de l’Horta no puede desligarse de cuestiones como la seguridad alimentaria, la rentabilidad de las explotaciones o la continuidad de la actividad agrícola.
Los asistentes pudieron intervenir durante la sesión para compartir experiencias y trasladar preguntas a los ponentes.
El encuentro de Foios abre el recorrido del ciclo «L’Horta és nostra i la volem verda», que continuará por otros municipios con el objetivo de generar debate y recoger propuestas sobre el futuro de l’Horta de València.
