El propio tañido de campanas, a las ocho de la tarde desde las torres-campanario más céntricas de la metrópoli con el Miguelete como abanderado, reflejaban esa intención de concordia en su ritmo al unísono. Como lo hacía Lo Rat Penat, que preside el polifacético José Vicente Navarro, con la organización de un Te Deum en el monasterio de El Puig, localidad clave para planificar la conquista de Valencia en 1238.
Después, en una comida -de germanor, por supuesto- organizada por la citada y centenaria entidad, la asociación de cronistas impulsada por la Real Academia de Cultura Valenciana presentaba un compendio de artículos que glosan la figura de Jaume I desde diversas perspectivas. De esta forman rendían tributo a un personaje poliédrico, capaz de despertar admiración por su faceta conciliadora, de estratega o de literato.
Esta última vertiente la refleja en el Llibre dels Fets, la autobiografía que constituye un ejemplo único en la Edad Media de soberano relatando -y dejando constancia de ellas con su propia impronta y no la de trovadores o cronistas externos- sus batallas, cuitas y preocupaciones.

Esta obra ha evolucionado a lo largo de los siglos desde que fue publicada no íntegramente en 1515 hasta su última traducción -la versión original es en Llemosí- al castellano editada esta misma semana por la fundación Alfons El Magnànim de la Diputación de Valencia.
Así lo explicó el historiador Vicent Escartí en una conferencia pronunciada en la histórica sede de la Universitat de Valencia, la de la calle La Nau, prologada por el propio rector actual de la entidad, Juan Luis Gandia. Este último inicio su alocución con el funesto anuncio del fallecimiento de Ramón Lapiedra, predecesor suyo en el cargo entre 1984 y 1994.
A continuación tuvo lugar, en la elegante aunque algo recargada sala Duque de Calabria, la inauguración de una exposición que pretende recoger todas las ediciones diferentes del Llibre dels fets, empezando por las del siglo XVI y cerrando con las traducidas a japonés o árabe. Estará abierta hasta finales de septiembre.

Y después de un segundo Te Deum -esta vez en la catedral de Valencia- oficiado en valenciano por el arzobispo Enrique Benavent, llegó el acto reivindicativo, que también fue en germanor, el que concitó a representantes de diversas entidades sociales convocadas por Juristes Valencians, que preside José Ramón Chirivella, ante el Palau dels Borja -la saga papal autóctona- para reivindicar la reforma constitucional que permita recuperar el derecho civil valenciano.
La concentración de Juristes
Sí, se trata del furs, el compendio legislativo que juró Jaume I en 1261 y que partía del ‘costum’ de la ciutat para extenderlo a todo el Regne y dotarlo de un corpus legislativo que ampare a sus habitantes, que reconozca sus instituciones propias. Dejó ordenado que cada monarca habría de emular al primigenio -al Conqueridor- y comprometerse a aplicarlo.
El cronista de El Puig, Julio Badenes, abrió el turno de breves intervenciones para destacar, precisamente, la capacidad de unión de Jaume I y el hecho de que toda la población de la Comunitat Valenciana tiene sus valores, fiestas y tradiciones en gran medida por la obra del monarca que se transmite secularmente.
El presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores, Cristóbal Aguado, apeló a esa unión para contrastarla con la falta de responsabilidad de los representantes políticos para comprometerse, con acciones, a recuperar el derecho civil valenciano, defenestrado por Felipe V en 1707 y todavía no recobrado, en lo que supone bastante más que una espina clavada en el corazón patrio. La posterior degustación de horchata permitió atenuar en parte ese dolor y, desde luego, incentivar la germanor.
