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La impresora valenciano pionera en su oficio que cada vez tiene más reconocimiento

Delimitando los barrios de Patraix y Raiosa se alarga la calle Jerónima Galés. Lo hace entre dos con nombres vinculados a oficios relacionados con el que desempeñaba la citada valenciana. Por un lado, Calvo Acacio, escritor y director de periódicos; por otro, Antonio Pascual Abad, un litógrafo o especialista en trazar imágenes en plancha. Ambos, de haber sido contemporáneos, podrían haber recurrido a la imprenta que dirigía Galés.

La Societat Bibliográfica Valenciana Jerònima Galès presentó, en febrero de este año, sus dos últimos libros. La entidad homenajea a la célebre impresora.

Vivió en la Valencia en expansión del siglo XVI, que llegaba aupada en el frenesí de la áurea centuria anterior. Las fechas sobre su nacimiento fluctúan, aunque sí queda claro que se casó con el impresor y librero flamenco Juan Mey. Al fallecer este en 1556, Jerónima Galés se hizo, con discreción y decisión, cargo de un negocio familiar que empezó a trabajar oficialmente como Casa de Juan Mey o, en el más explícito de los casos, como Viuda de Juan Mey.

De este modo pudo haber imprimido, según diferentes fuentes, alrededor de 250 obras, entre las que se hallaban algunas de instituciones valencianas ya relevantes de aquella época, como l’Estudi General, el Consell Municipal, la Generalitat, el Arzobispado de Valencia o el Hospital General.

En 1559 volvió a casarse con alguien del gremio que, además, había trabajado en el negocio de Mey. Se trataba del impresor y corrector Pedro de Huete, en cuyo nombre recayó la titularidad de la sociedad. No obstante, los avatares del destino obligaron a Galés, igualmente por fallecimiento de su segundo esposo, a asumir plenamente la dirección de la imprenta hasta su propia defunción, en 1587. Sus hijos, Patricio y Aurelio, continuaron su actividad y alargaron la saga.

El paso de Cervantes

En cualquier caso, Jerónima ya había asentado su propio legado en una ciudad afamada por su precocidad en el desarrollo de la imprenta. Coincidió en 1580 con el paso por Valencia de Miguel de Cervantes. Quién sabe si, de haber permanecido más tiempo el escritor en la ciudad del Turia y del Miguelete, hubiera encargado a la impresora su celebérrima obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

La figura de Galés ha sido rescatada en la última década del anonimato en la que la sepultaron los siglos y el hecho de vivir en una época en la que resultaba complicado para una mujer poder acceder a la dirección de un negocio y ejercer ese rol públicamente. Ella no solo lo hizo, sino que lo expandió. De ahí, y, sobre todo, por las dificultades que tuvo que superar, que la Societat Bibliogràfica Valenciana, cuyo objetivo consiste en promover el patrimonio de libros históricos autóctonos, se bautizara con su nombre.

También han honrado la memoria de la primera impresora valenciana de la historia la Biblioteca Nacional de España o la Biblioteca Valenciana Digital, ambas con un espacio consagrado a Jerónima Galés, que, desde 2017, tiene la anteriormente citada calle en Valencia para recordar su figura de pionera en el arte de la impresión. Su figura está siendo recuperada progresivamente con diversas iniciativas.

Para saber más sobre su carácter emprendedor, su capacidad de superación y su legado profesional, puede leerse, precisamente accediendo desde la Biblioteca Digital Valenciana, el libro La impressora Jerònima Galés i els Mey, de la autora Rosa María Gregori. Otra manera de reconocer a la considerada primigenia mujer responsable de una imprenta en Valencia.

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Héctor González imprenta