“Valencia en Blanco y Negro es una muralla abierta circunscrita en este blog”. Así definía a su proyecto recopilador Julio Cob en 2008, en el editorial de este cuaderno de bitácora que ha buscado, durante lustros, recordar la Valencia que fue con texto e imágenes (en blanco y negro precisamente) para comprender cómo ha llegado a ser lo que alcanza en la actualidad.
Desde entonces este pensionista, que desarrolló gran parte de su carrera profesional como comercial en Repsol y Butano y que administra una quincena de páginas digitales de temática autóctona en la inmensa mayoría de casos, coordina Valencia en Blanco y Negro. Se alterna, en la publicación de contenido con fotos bicolores, con los otros administradores del blog: Enrique Goñi, Amparo Zalva y Esteban Gonzalo.
Este último, además, ha plasmado sus conocimientos de la ciudad que, a sus 86 años, pasea con suma curiosidad y enérgica vitalidad, en el libro Conociendo Valencia, de reciente publicación. En él hace un recopilatorio de artesanos, comercios históricos y personajes. Algunos de esos relatos y entrevistas ya los anticipó en el blog que lidera Julio Cob.

El prólogo de esta obra, editada por NPQ, del grupo valenciano Sargantana que dirige Paz Navarro, lo redactó José Luis Lliso, fundador de Archival, asociación de defensa y promoción de cascos históricos urbanos. “Esteban Gonzalo Rogel ha realizado un arduo trabajo de muchos años. No solo ha sabido dónde se encuentran ubicados esos establecimientos, sino también los pormenores de su historia, ascendencia y detalles que los caracterizan”, prologaba Lliso.
El libro queda dividido, efectivamente, en tres categorías. La primera se refiere a artesanos, e incluye a decenas de referentes de oficios singulares como tapicería, ebanistería, cuchillería, luthiers, instrumentos de viento, modelismo naval, cerrajería, cincelador, artesanía, orfebrería religiosa o máquinas de coser.

No obstante, se centra especialmente en hornos. En su listado incluye y visita, con imágenes (en blanco y negro, aunque sean recientes) y detalles de los impulsores y rasgos definitorios de cara local, algunos tan emblemáticos como Raimundo, Alpera, Moreno Ponce, Nou Dorita, Manuela, Borrull, Alfonso Martínez o V. García.
El segundo epígrafe engloba comercios históricos, de los que desgaja los hornos vistos en el primer apartado. La característica común consiste en la longevidad. Por lo demás, el contraste llega desde la cestería El Globo o la tienda Trilles de Madera y Mimbre hasta la horchatería El Collado, ubicada en la plaza del mismo nombre y que supera los 125 años de historia. Cirios Felipo, Guantes Piqueras, Numismática La Lonja o Ropa Laboral Trench constituyen otras muestras del carácter abigarrado del listado.

La tercera temática aglutina a los considerados por Esteban Gonzalo Roger -con un vasto conocimiento también de la historia y detalles del ferrocarril en España- ‘personajes’, que van desde el escultor Lucas Karrvaz, a las restauradoras de obras de arte Alejandra Risquez y Gloria Sànchez, o a la afamada en la noche valenciana -durante décadas- bailarina Olga Galicia Poliakoff.
O incluso -y con él cierra el libro- dedica un capítulo al busto del humorista Luis Sánchez Polack, colocado en la Gran Vía Fernando El Católico de Valencia en 2001 para rendir homenaje al universalmente conocido como Tip, fallecido en 1999.
