El expresident de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón rechaza la existencia de una relación causal entre el retraso del envío del mensaje ES-Alert avisando a la población la tarde del 29 de octubre de 2024 del peligro de la crecida del agua de ríos y barrancos y el número de víctimas mortales que causó esa dana.
En un escrito, al que ha tenido acceso EFE, remitido este lunes por la representación legal de Mazón al juzgado que investiga la gestión de la emergencia ante una catástrofe que dejó 231 víctimas mortales, el abogado del expresident desarrolla a lo largo de 66 páginas argumentos en descargo de su representado, entre otros, que este no tuvo responsabilidad por omisión en la catástrofe, porque no era el responsable de adoptar medidas de prevención y que no intervino en la redacción o contenido del mensaje ES-Alert.
Defiende que no se puede afirmar «con el grado de certeza penalmente exigible» que la recepción «algunos minutos antes» por parte de la población de un ES-Alert recomendando evitar desplazamientos hubiera impedido las muertes registradas y que ello no se ha podido demostrar en casi dos años de instrucción de la causa: «No consta acreditado un nexo causal individualizado entre una acción positiva de Carlos Mazón y ninguno de los fallecimientos investigados», concluye.
Mazón sostiene que no intervino en el mensaje ES-Alert
Respecto a las dos posibles hipótesis de responsabilidad activa de Mazón en el fatal desenlace de la dana -su supuesta intervención directa en el contenido del ES-Alert o su intervención a través de mensajes de WhatsApp a su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca, que este remitiría a su vez a la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas, a partir de las 19:54 horas-, el abogado afirma que no se puede reprochar a su representado conducta positiva alguna suficientemente individualizada.
Por una parte, destaca que las «breves comunicaciones» mantenidas por Mazón y su propia ubicación durante determinadas horas impedían que estuviera dirigiendo materialmente la emergencia. Cita que «la activación técnica del sistema había comenzado mucho antes de cualquier intervención atribuida» a su representado -antes de las 18:36 horas y tras recibirse la información relativa a Forata, ya se ordenó la apertura del ES-Alert y prepararon los primeros borradores-, de modo que no resulta coherente que este determinara el contenido de la alerta masiva a la población.
La defensa niega que Mazón actuara a través de su jefe de gabinete
Por otro, sobre la posibilidad de que Mazón interviniera en el contenido del ES-Alert a través de mensajes a Cuenca, «habría que acreditar sucesivamente lo que no se ha acreditado», como que los mensajes de Cuenca influyeron en Pradas, que provocó un retraso jurídicamente relevante en el envío de mensajes y que ese retraso habría evitado fallecimientos.
La defensa señala que, incluso si se aceptara todo ello a efectos argumentativos, «todavía sería necesario demostrar que ese retraso del envío del mensaje produjo un fallecimiento determinado».
La defensa cuestiona la relación entre el retraso del ES-Alert y las muertes
Recuerda que el Derecho penal no sanciona una gestión administrativa considerada retrospectivamente mejorable ni permite convertir una eventual reducción abstracta del riesgo en la causación de un homicidio, y que para atribuir resultados de muerte «debe establecerse la conexión entre una conducta individualizada y cada resultado concreto».
Manifiesta que la pregunta causal correcta respecto de cada víctima de la dana de Valencia «debe ser exclusivamente esta: ¿puede afirmarse, con el grado de certeza exigible en Derecho penal, que esta concreta persona no habría fallecido si hubiera recibido algunos minutos antes el mismo mensaje que fue enviado a las 20:11 horas recomendando evitar desplazamientos?», y la respuesta «resulta negativa respecto de todas las víctimas examinadas», por lo que «el nexo causal (entre el retraso del ES-Alert y las muertes) no aparece».
En este punto, el representante legal de Mazón expone los casos de varias víctimas del 29-O para preguntarse «si la recepción entre aproximadamente las 20:00 y las 20:07 horas del mismo mensaje que posteriormente se emitió a las 20:11 horas, recomendando evitar desplazamientos, habría evitado su fallecimiento», y concluye que «no puede afirmarse».
En todos los casos analizados, «no puede afirmarse con un grado próximo a la certeza que el mismo mensaje recibido unos minutos antes hubiera evitado el resultado», por lo que la relación causal no queda acreditada.
