La calle a la que da nombre el poeta y dramaturgo del siglo XIX apenas se alarga una cincuentena de metros entre Mar y Conde de Montornés, en paralelo casi a Gobernador Viejo. Empalma con Bonaire desde La Paz y con Liern -también reseñable por su poesía, como su vecino del callejero-, hasta la plaza de Sant Bult.
En ese reducido tramo donde el negocio más veterano lo constituye una tienda de antigüedades -el entorno acompaña posiblemente como escenario por su carácter histórico- instaló Ciudadanos su última sede en Valencia. La abrió casi en los prolegómenos de su gran debacle electoral autonómica de 2023.
En los años de expansión, a partir de 2015, se instaló en la calle San Vicente, entre plaza de España y San Agustín, en un amplio y céntrico local con enorme ventanal en el que lucía el color naranja característico de la formación. Después, con la grave crisis generada por la caída de Albert Rivera a consecuencia de la hecatombe electoral a escala nacional de noviembre de 2019, Ciudadanos entró en un largo declive que se plasmó en abandono de cargos y en pérdida de militancia.
Seis meses para inaugurarlo
Estas circunstancias doblegaron su anteriormente boyante economía doméstica y le obligaron a buscar en Valencia nueva sede autonómica. La por entonces secretaria de organización, Teresa Ortiz, anduvo mirando diversos locales que se ajustaran a su ya más exiguo presupuesto. En otoño de 2022 cerraron el alquiler de un bajo en el número 4 de la calle Bretón de los Herreros. No obstante, no sería hasta abril cuando llevaron a cabo la apertura oficial.
Demasiado tarde. Apenas les dio tiempo a sacarle rentabilidad. Ni tan siquiera a rotularlo por fuera para resaltar la denominación del partido. Y así la utilización del bajo languideció a la par que la formación política, ya sin diputados autonómicos o provinciales y sin concejales en las grandes ciudades desde mayo de 2023. Durante tiempo ha permanecido cerrado.
De política a zumba
En la actualidad tiene un nuevo uso: el de lugar de entrenamiento, de centro deportivo, en el que se imparte desde sesiones personales hasta zumba. Linda con la citada tienda de antigüedades, con espacio terapéutico de masajes ya en un piso superior o con un negocio que organiza recorridos en sidecar.
Otro uso para un local comercial ubicado en una calle de poco trasiego, con una imagen más sombría, con las persianas bajadas habitualmente, desde donde Ciudadanos afrontó su pasada campaña electoral. Posiblemente la última salvo que un resurgir imprevisto lo cambie.
