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Ceuta, los mayores y la ausencia de Compasión

En medio del miedo, la incertidumbre y la tensión que atraviesa Ceuta, las personas mayores parecen volver a quedar fuera del foco. Marisa García-Merita pone el acento en esa ausencia y plantea una pregunta incómoda: qué ocurre cuando una sociedad deja de mirar con compasión a quienes más la necesitan.

Aunque son todos los colectivos los que están sufriendo en Ceuta, niños, jóvenes, adultos, policías, soldados, sanitarios, etc. Me produce especial compasión lo que puede estar suponiendo, la situación en la que se encuentran, para las personas muy mayores, fundamentalmente para las que viven solas.

Habrán podido observar que dicho colectivo casi no se nombra. Ante tanto horror, los mayores volvemos a ser bastante invisibles. No se ha desplazado allí el ministro que nos representa, para averiguar cuáles son sus necesidades específicas, los medios de comunicación prácticamente no nos nombran, parece que no existieran allí residencias de mayores, ni centros de día de mayores (a los que supongo que no estarán yendo), que no hubiera problemas de soledad no deseada.

Les informo que, al contrario de lo que muchos parecen pensar, el miedo, la tristeza, la desesperanza y la sensación de abandono, tienen un mayor impacto sobre los mayores que sobre ningún otro colectivo. Las repercusiones psicológicas y secundariamente las físicas van a ser terribles. Recuerden que la situación de estrés mantenida afecta seriamente al sistema inmunitario y esto supondrá un impacto sobre la salud biológica que puede acarrear, incluso, la muerte. Por otra parte, no es menos grave la angustia, la desesperanza, la depresión y un largo etcétera de emociones negativas que están sufriendo.

Los mayores son, junto con los niños, la población más vulnerable, incluso la más vulnerable, pues además de someterlos, como a los niños, a un presente aterrador y hacer incierto su futuro, hay que añadir que para las personas mayores también el pasado ha perdido su sentido.

Creo que no es simplemente mi opinión, creo que es evidente que nuestros gobernantes han perdido toda capacidad de empatía y desde luego la palabra compasión (del latín compassio: Padecer con) está borrada de sus vocabularios.

Por si acaso me lee algún político y sirve para algo, les comento que compasión no es lo mismo que lastima, ya que la compasión implica cercanía y empatía, sin sentirse superior al otro.

La compasión es el sentimiento que surge al percibir el sufrimiento de otra persona, unido al deseo de aliviarla, ayudarla y acompañarla. No sé a ustedes, pero a mí no me parece percibir esos sentimientos ante los mayores de Ceuta por eso me pregunto si quizás la compasión ya no existe.

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