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Cinco corazones

En las carreras de caballos compiten unos con otros e impresiona la capacidad del galope por ganarla. Imposible para un ser humano la velocidad y fortaleza a esa velocidad.

Si no conocemos la biología de los caballos, sea de carreras o no, no sabremos nada de ellos, nos fijamos en su musculatura, belleza y la gran capacidad pulmonar o un corazón a prueba de ” bomba”  del que le ha dotado la naturaleza, Dios o el universo. No, los caballos no corren, trotan, y para alcanzar ese trote no debemos de fijarnos en su estructura corporal, ni es su pecho, sino en la tierra al pisar. La tierra vuela como un huracán que hace volar una casa entera. Ello es debido a la ingeniería biológica de alta tecnología situada en las pezuñas, una almohadilla en los cascos llamada “ranilla” es una estructura blanda, flexible y con forma de triángulo ubicada en la parte inferior del casco del caballo. Esta hace mantener su galope sostenido sin sufrir un colapso, porque su corazón anatómico no es tener un corazón sano y fuerte, la evolución tuvo que instalarle, no uno, sino cinco corazones. El corazón biológico y una “ranilla” en cada pezuña.  Dicho corazón, es una turbina impresionante, pero se enfrenta a un enemigo invisible, la gravedad, situada a unos diez centímetros de los codos, cargando sus extremidades anteriores con hasta el 65% de masa corporal. Al actuar el cuello y la cabeza como un balancín, el punto de gravedad se desplaza constantemente. Lo cual influye directamente en su equilibrio. Para evitar este desequilibrio,  la ranilla se rompe al trote actuando como una bomba de presión de alta tecnología biológica reciclando la energía del impacto para evitar el colapso y  no caer en dos minutos  sin vida. Esta es una almohadilla que al presionarla al galope bombea la sangre con una precisión quirúrgica. Su secreto anatómico mejor guardado.  Un  corazón y cuatro patas, cinco corazones. No uno, cinco. El biológico y cuatro ranillas, una en cada casco de sus cuatro patas. Son reactores de presión sanguínea para evitar el colapso, es un corazón periférico. No es magia, es la misma naturaleza operando al límite.

Sobre los caballos, tiene muchos conocimientos don Vicente Puchol Boil. Cuenta que, cuando un caballo nota un sonido u olor desagradable, despierta su alerta, pero si el sonido y olor es suave, podría despertar en él la curiosidad y atención. Y allí es donde D. Vicente con su calma eterna  y característica de él,  como cuando un grupo de ‘hippies’ con sus símbolos de paz  buscan su kundalini,  en el buen sentido de la palabra, entra en acción con una mirada fija y tranquila a los ojos del caballo. El caballo le corresponde pero no confía completamente, ladea su cabeza hacia la derecha, y da unos pasos hacia atrás durante unos minutos. D. Vicente, inmóvil, espera, pero el caballo desvía su mirada hacia atrás como si quisiera asegurarse que tiene el paso libre si le delatara peligro alguno, pero descubre que D. Vicente no es una amenaza. Se acerca pausadamente, como si de un cortejo se tratara. Finalmente, le huele, toca el hombro con la boca e inclina su cabeza hacia sus patas y se deja querer. Según D. Vicente, es la energía que emana la persona la que atrae al caballo curioso.

Y no es de extrañar que así fuera. Lorena, una niña autista, cuando su madre la llevó por primera vez a clases de equitación recomendada  por su profesional de la salud mental, impresionada  por los caballos, se acercó a uno negro azabache de pura raza francesa, éste no puso resistencia y correspondió jugueteando con sus crines y ella sonreía, por primera vez la vio su madre centrada y feliz junto a él. Es cierto y demostrado que los caballos o cualquier animal doméstico, tiene una gran sensibilidad con los niños discapacitados.

Durante muchos años D. Vicente Puchol Boil, presentaba los caballos y animales que acudían para su bendición. Conocía las razas, estructuras corporales, capacidades de cada uno de ellos, además, las características de las carretas, coches de caballos, carros, galeras, carrozas, etc., que algunos, los mismos caballos arrastran. Y este conocimiento lo llevó a ser admirado y respetado por todos los valencianos y visitantes a la bendición que le conocían o reconocían por su voz. Ama el campo, sus campestres, agricultores y herramientas vivas (los caballos, mulos/as, y burros/as etc.) para sus campos o compañía. Los cuida y mima como si de su propia vida se tratara.  Así mismo, como biólogo y gerente de la empresa Edypro, cuida, cura, mejora y mima los cultivos de otros agricultores que requieren de sus servicios, especializado en cítricos. Un amante de los caballos, los toros y la naturaleza.

Esta tradición valenciana que se celebra el día 17 de Enero de cada año, día de San Antonio Abad, conocido popularmente como Sant Antoni del Porquet, el epicentro de esta tradición es la parroquia de San Antonio Abad, ubicada en la calle Sagunto. Frente a ella,  se celebra una misa mayor y posteriormente tiene lugar un desfile donde cientos de mascotas (perros, caballos, gatos, aves, a veces, algún hurón o animal no doméstico, como por ejemplo, (cierto circo acudió con su camión de leones enjaulados), desfilan por la calle para recibir el agua bendita. Días antes, se celebra El Porrat: Mercados tradicionales (medieval) donde se venden frutos secos, dulces típicos y artesanías. Siendo una de las fiestas tradicionales más queridas y celebradas en toda la Comunidad Valenciana, tanto por sus habitantes como de los visitantes que acuden.

 

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Hasbia Mohamed